
Eider Urbina Castro
(X: eider_urb).
Apenas llegó a su casa, Rofolfo sentóse bruscamente ante su mesa, bajo la cabeza de ciervo que formaba un trofeo en la pared; pero cuando tuvo la pluma entre los dedos, no supo cómo comenzar; puesto de codos y con la cabeza entre las manos, comenzó a reflexionar… Entonces echó agua en un vaso, mojó en él un dedo y dejó caer una gruesa gota que hizo una mancha pálida en la tinta.
–Gustave Flaubert en Madame Bovary
Tal vez, Guadalupe Taddei elaboró su carta y comunicado de renuncia con el mismo ímpetu calculador que Rodolphe Boulanger en Madame Bovary. Al menos, eso pensaría si el constante listado de tres elementos y la estructura superficial del texto no delatara su sombría escasez de humanidad.
En cualquier caso, la carta comienza con la presentación de su trayectoria. ‘Durante treinta y tres años he tenido el honor de servir a México desde sus instituciones electorales, participando en distintas etapas de su construcción y fortalecimiento democrático’. Su participación y desarrollo en el ámbito electoral no está en duda. Durante los años señalados, Taddei desempeñó los cargos de Directora de Centro Regional de Cómputo, Directora del Sistema Nacional de Consulta Electoral y Vocal Estatal del Registro Federal de Electores en Sonora.
Sin duda, la cúspide de su carrera electoral fue su designación como Consejera Presidenta del Instituto Nacional Electoral, en 2023. Esta semana, tras tres años y cinco meses, emite su renuncia. Las razones fácilmente pueden intuirse: acusaciones severas sobre irregularidades de fiscalización y corrupción durante su ejercicio. Mismas que, en sus pronunciamientos, Taddei trata de esquivar con un afán de inocencia. No obstante, antes de cuestionar la disonancia entre las palabras de Taddei y el ejercicio real de su cargo, es –cuando menos– justo analizar el cómo llegó al mismo.
En 2023, el Instituto Nacional Electoral enfrentó el término del periodo del entonces Consejero Presidente, Lorenzo Córdova, y tres Consejeros Electorales. Si bien el ejercicio de Córdova concluyó conforme al curso ordinario del cargo, al igual que Taddei, el entonces Consejero Presidente fue objeto de muchas acusaciones por presuntas irregularidades en contrataciones durante su gestión; aunque el sujeto emisor y contexto político de ambas críticas varía sustancialmente.
Los últimos años de Lorenzo Córdova como Consejero Presidente del INE coincidieron con el mandato del expresidente Andrés Manuel López Obrador. La concurrencia no fue grata. Durante este periodo, el INE canceló candidaturas de MORENA por fallas en informes de precampaña, el partido respondió que las medidas eran arbitrarias. El INE también dictó medidas para limitar comentarios del expresidente en las ‘mañaneras’ durante los procesos electorales, MORENA lo calificó como una forma de censura política. El INE atendió al cumplimiento de la ley en materia electoral, a MORENA le resultó incómodo.
Cuando el partido identifica un límite institucional al poder, que opera como un freno y contrapeso efectivo, lo destruye. Así, en el plano legislativo, el partido impulsó reformas en aras de su comodidad política: modificó la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE) para establecer que las opiniones en las mañaneras no actualizaran propaganda gubernamental, prohibió al INE retirar candidaturas por faltas administrativas o de fiscalización y redujo la plantilla técnica del instituto.
En el plano discursivo, la narrativa de recriminación fue basta: el partido calificó al INE como un organismo costoso, con prestaciones contrarias al quimérico principio de austeridad. Además, acusó a sus consejeros, específicamente a Lorenzo Córdova, de administrar la institución conforme a sus intereses políticos particulares. Actualmente, con el caso Taddei, la respuesta de Córdova frente a la ola de acusaciones recobra firmeza y sentido:
No voy a entrar en esta discusión, que es verdaderamente vulgar, en [donde] nos quieren rebajar… Si hay un órgano que es transparente es este, cuando me vaya lo [van] a ver… Han [fracasado] en el intento de que quienes les resultamos incómodos, porque… ejercemos la Constitución y nuestra autonomía y no nos subordinamos al poder, ni al que estaba, ni al que está, ni al que estará, han fracasado en el intento de que muchos dejemos el consejo anticipadamente, y no lo han logrado.
En este contexto de represalias institucionales por parte del régimen en turno, surgen dudas legítimas sobre el proceso de designación del Consejero Presidente posterior, Guadalupe Taddei. Este proceso está regulado en el artículo 41, fracción V, Apartado A, de nuestra Constitución. En un primer momento, la Cámara de Diputados emite un acuerdo para la elección del cargo correspondiente –Consejero Presidente o Consejero Electoral–. Este acuerdo contiene las etapas, fechas, plazos y la designación de un comité técnico de evaluación de candidatos.
El comité técnico de evaluación correspondiente al proceso de designación en el que participó Taddei estuvo integrado por un total de siete personas: tres nombradas por el órgano de dirección política (ODP) de la Cámara de Diputados, dos nombradas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y dos por el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI). Actualmente, tras la reforma constitucional de 20 de diciembre del 2024, el numeral establece que el comité técnico de evaluación estará conformado por solo cinco miembros: los tres designados por el ODP de la Cámara de Diputados y los dos nombrados por la CNDH.
Posteriormente, conforme a las reglas del acuerdo emitido por la Cámara de Diputados, el comité selecciona a las cinco personas con los mejores resultados de evaluación por cada cargo vacante. Finalmente, el comité remite la lista al ODP de Cámara de Diputados y este último selecciona a un postulante por cada cargo. Esta designación pasa por el Pleno de la Cámara. Como consideración importante, en caso de que el ODP no realice la remisión anterior o la misma no alcance la votación requerida en el Pleno de la Cámara, la designación del cargo dependerá de la insaculación de la lista de los cinco últimos candidatos.
Taddei presentó irregularidades desde su postulación, aunque es justo reconocer el proceso. Tras un periodo de: i) determinación de requisitos de elegibilidad; ii) evaluación de conocimientos en materias relacionadas (constitucional, gubernamental, electoral y derechos humanos); iii) la ponderación conjunta del Currículum Vitae, Exposición de Motivos y un Ensayo sobe ‘la función estatal del INE y la contribución a la democracia’; y, iv) realización de entrevistas; el nombre de Guadalupe Taddei resultó en las listas a remitir al ODP de la Cámara de Diputados. Su designación avanzó hasta el Pleno de la Cámara, en la terna con las designaciones para cada vacante.
El Pleno no alcanzó consenso, ni mucho menos la votación necesaria. La trayectoria de Taddei no estuvo en duda, el objeto de la discusión fue su vinculación con el partido MORENA y las posibles implicaciones. No era para menos. El primo de Guadalupe Taddei es Jorge Luis Taddei, delegado de Programas para el Desarrollo en Sonora durante el mandato del expresidente López Obrador. Además, Guadalupe Taddei es tía de Pablo Daniel Taddei e Ivana Celeste Taddei. En 2022, Andrés Manuel López Obrador designó al primero como Director General de LitioMX –empresa de la Administración Pública y proyecto del expresidente–. La segunda fue diputada por el distrito 11 del Estado de Sonora, en representación de MORENA, en las elecciones de 2021.
Los escrúpulos del Pleno eran razonables. El mismo artículo 41 constitucional, fracción V, Apartado A, establece la independencia, imparcialidad y objetividad como principios rectores del INE. ¿Puede acaso alguien con tanta cercanía a un partido político, que además promovió una campaña legislativa contra la institución, ejercer el cargo con tales principios? La duda es válida, pero inoperante. Ante la falta de consenso, el Pleno de la Cámara de Diputados llevó a cabo el procedimiento de insaculación y sorteo para la designación de los cargos. Por ello, cuando en su comunicado, Taddei refiere a su cargo como ‘la responsabilidad que esa Soberanía [la Cámara] [le] confirió’ es difícil no sentir cierta aversión. ¿Cuánta soberanía puede residir en un sorteo? Más aun cuando el origen del mismo es la falta de confianza por parte de los representantes del pueblo –término que agrada– hacia los postulantes finalistas.
En su carta, Taddei no ahonda en detalles sobre el ejercicio de su cargo. Quizás, porque callar es más sencillo que mentir, aunque en muchas ocasiones implican lo mismo. Aun así, los tres años y cinco meses de Guadalupe Taddei como Consejera Presidenta presentan tantos vicios que, cada una de sus oraciones, ya sean genéricas o breves, refleja alguna problemática de su mandato.
En su primer párrafo, Taddei expresa que ha “compartido responsabilidades con miles de mujeres y hombres comprometidos con la democracia, cuyo trabajo y esfuerzo [reconoce] profundamente”. Quizás, el verbo compartir no fue el más oportuno, delegar es más cercano.
En 2024, el Congreso aprobó una reforma a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE). Anteriormente, el Consejero Presidente podía proponer designaciones y plazas; sin embargo, la formalización de las mismas dependía de la aprobación del Consejo General. A partir de la reforma, las facultades del Consejero Presidente aumentaron, de tal modo que este puede realizar nombramientos para directores coordinadores y titulares de Unidades Técnicas, sin la necesidad de aprobación o consulta del Consejo. No sobra señalar que la reforma fue propuesta de Pável Jarero Velázquez, Senador de MORENA, con el objetivo de evitar la confrontación en el órgano interno del INE.
En una afirmación atrevida, pareciera que el Senador Jarero no conoce muy bien la teoría de frenos y contrapesos, por no decir que tampoco domina la materia constitucional. El mismo artículo 41 establece que, si bien el Instituto mantiene un cargo de Consejero Presidente, el órgano superior de dirección es el Consejo General –Consejero Presidente y diez Consejeros Electorales–. Así, el Consejo funciona como un órgano colegiado que, en virtud del debate, garantiza que las actividades internas cumplan con las normas y principios de la materia. La lección es histórica: concentrar el poder en una sola persona siembra arbitrariedad y cosecha violaciones. Manipular instituciones genera un entorno lesivo. La ‘confrontación’ a la que alude Jarero es necesaria para administrar conforme a un panorama completo; como bien señaló Lorenzo Córdova: “esto vuelve a los consejeros en vigilantes y controladores del poder del [Consejero] Presidente”. Con la reforma a la LGIPE en 2024, el Consejero Presidente es, a su vez, impulsor, revisor y vigilante de los nombramientos, y, más importante, los procedimientos de contratación.
Sin límites al poder y con el apoyo del gobierno en turno, no causa sorpresa que la (ex)Consejera Presidenta encontrara en ejercicio del cargo cierta comodidad, misma que es terriblemente peligrosa cuando converge con la codicia. En tan solo tres años y cinco meses, Taddei estructuró acuerdos manifiestamente oscuros. Tras graves irregularidades en los procedimientos de fiscalización durante el breve mandato, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) determinaron un esquema de triangulación en beneficio del conglomerado empresarial de los hermanos Hernández Casillas.
En el papel, la variedad de empresas atribuidas con licitaciones en los registros del INE simulaba competencia económica y libertad de mercado; en la realidad, los fondos recaían en las mismas dos personas. La detección de desvíos e inconsistencias financieras bajo la dirección de Taddei es, en sí misma, una conducta reprochable. No obstante, lo anterior muta a una naturaleza más retorcida al precisar la relación sentimental de la exconsejera con José Alfredo Hernández Casillas. La costumbre morenista ya es mantra: ‘amor con contrato se paga’.
Con todo en su contra, actualmente, Taddei juega una última carta: el disfraz de inocencia y el discurso de victimización. En su comunicado de prensa, reconoció que ‘la crítica periodística, el escrutinio público y la conversación digital son expresiones legítimas y necesarias’, ¡menos mal! Aunque, con tintes de una segunda intención, agregó que ‘la transparencia y el combate a la corrupción solo tienen sentido cuando se ejercen con rigor, imparcialidad y rendición de cuentas, no como consignas selectivas ni como instrumentos de presión’.
En un intento desesperado por minimizar sus responsabilidades, Taddei alude a que varias de las acusaciones en su contra atienden a un ejercicio de violencia de género. Cuando una persona es consciente de su mala actuación tiende a buscar alguna excusa, porque es menos lesivo al orgullo –y en este caso a la inocencia– el legitimar un error, que el reconocerse incompetente. Sin realmente considerarlo necesario, preciso que lo aborrecible en el ejercicio de Taddei es la repetición constante de conductas irregulares, no así el género de quien las actualiza.
Sin mucho más que expresar, Taddei plasmó su despedida cual condecoración civil. En el comunicado de prensa escribió: “lo hago [renuncia] con serenidad y dignidad”, y, en la carta oficial de renuncia agregó: “me retiro… con la satisfacción del deber cumplido… Conservo mis principios, mis convicciones y mi confianza en México y en sus instituciones”.
– Puede que crea que renuncio por avaricia. ¡No importa! ¡Acabemos!
<<Estaré muy lejos cuando lea usted estas tristes líneas, porque he querido huir rápido a fin de evitar la tentación de volverla a ver>>
Y al final puso un último adiós, separado…, lo que creía de muy buen gusto.
Quizás, si el pueblo de México viviera con la ilusión de Madame Bovary le sería fácil atribuir a Taddei el beneficio de la duda. Pero, el pueblo tiene memoria. No intuye a través de ideales; juzga a partir de los hechos. Taddei no es mártir de una crítica injustificada; es un Rodolphe Boulanger, temeroso de enfrentar las consecuencias de su verdadera decisión. Solo existe una diferencia, a Boulanger le creyeron.Volvió a leer la carta, y le pareció excelente.

(X: eider_urb)
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