MANIFIESTO
POR: JOSÉ CHABLÉ RUIZ
El invierno de 2025 no solo traerá bajas temperaturas. También podría congelar los sueños de millones de mexicanos y de miles de familias que llegarán a las fiestas decembrinas en medio de un panorama marcado por la incertidumbre, la cautela y el deterioro económico.
El Banco de México redujo su expectativa de crecimiento a apenas 0.3% para el cierre de 2025, por la contracción económica en el último trimestre, la incertidumbre en el comercio internacional y la inflación del 3.61%, que, si bien parece moderada en términos macroeconómicos, erosiona el poder adquisitivo y afecta directamente a los hogares.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, la tasa de desempleo se ubicó en 2.97%, pero lo verdaderamente alarmante se encuentra en la informalidad, que alcanzó el 55.4% en el tercer trimestre del año, su nivel más alto desde el mismo trimestre de 2022. Es decir, más mexicanos trabajan, pero en condiciones precarias, sin seguridad social ni estabilidad.
La analista financiera Gabriela Siller advierte un deterioro evidente del mercado laboral: el aumento en la informalidad se explica, en parte, por la caída de las remesas, que ha obligado a miles de personas a integrarse al trabajo, pero en condiciones de vulnerabilidad.
Según la ENOE, el 32.6% de los desempleados tiene entre 15 y 24 años y el 49% entre 25 y 44. La juventud y la población productiva enfrentan un futuro cada vez más incierto.
Mientras tanto, la Conasami discute el salario mínimo para 2026: los trabajadores piden un aumento de 30.6% y los patrones ofrecen 12%. El dilema es claro: ¿cómo equilibrar la justicia salarial sin provocar más informalidad y pérdida de empleos? ¿Se puede con la contracción económica aumentar el salario sin que haya inflación?
El presidente de los banqueros, Emilio Romano, reconoce que el crédito crece, pero advierte que, sin reglas claras y certidumbre, no habrá inversión sostenida.
Hoy México enfrenta un invierno económico que no se mide solo en grados, sino en expectativas, bolsillos y esperanza.
Y como si la crisis económica no fuera suficiente, desde el ámbito espiritual y moral, el Papa León XIV, durante su visita a Turquía, advirtió que el mundo vive una desestabilización provocada por “ambiciones y decisiones que pisotean la justicia y la paz”.
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