- Del linotipo a la inteligencia artificial, 48 años de ejercicio periodístico han marcado una trayectoria entre la calle, los medios, la confrontación con el poder y la transformación tecnológica.
- El oficio continúa: la experiencia acumulada fortalecerá a El Independiente del Sureste y su incursión en nuevas plataformas digitales, con una convicción intacta: informar a la sociedad y darle voz a los que no tienen voz.

Villahermosa, Tabasco 09/09/2026
JOSE CHABLE RUIZ
Hace 48 años, por mis estudios de taquimecanógrafo y preparatoriano, don José Antenor Ancona Cadena me contrató para trabajar en el Diario Olmeca. Nunca imaginé que aprendería un noble oficio, el de periodista, del que me enorgullezco, a pesar de que es vilipendiado y considerado a veces por la sociedad como una “casta de parias”, según observaba el sociólogo alemán Max Weber, aunque para el laureado periodista polaco Ryszard Kapuscinski: “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”.
Mi ejercicio periodístico ha sido público y notorio, siempre a contracorriente, aun en la transformación política que se vive, donde parece imponerse la premisa de que si no estás conmigo estás contra mí, mientras que el periodista se debe a la sociedad, ante la cual tiene el deber y la obligación de informar sobre la realidad de los hechos.
Eso fue lo que me motivó cuando Isidoro Pedrero Totosaus me invitó a ser reportero de a pie: a recorrer los mercados públicos y las colonias populares de Villahermosa para hacer crónicas sobre su gente; a entrevistar a alcohólicos, drogadictos, prostitutas, locatarios, tablajeros, talabarteros y carretilleros de los mercados, particularmente del Pino Suárez, para retratar sus vidas en el periódico.
Mi aprendizaje como periodista lo inicié con los conocimientos y la visión del “monstruo” del periodismo tabasqueño, Isidoro Pedrero Totosaus, de cuyo talento abrevé rápidamente, y con los consejos de don José Antenor Ancona Cadena y Rafael Martínez de Escobar y Llera, en una época en la que Kapuscinski aún no escribía su libro “Los cínicos no sirven para este oficio”, en el que sostuvo: “Creo que para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”.
Ese proceso de formación y de darle voz a los que no tienen voz me llevó, junto con Alberto Pérez Mendoza y otro grupo de periodistas en formación profesional, a crear La Verdad del Sureste, antes de que Kapuscinski declarara al periódico El País: «El verdadero periodismo es intencional… Se fija un objetivo e intenta provocar algún tipo de cambio. El deber de un periodista es informar, informar de manera que ayude a la humanidad y no fomentando el odio o la arrogancia».
También estoy orgulloso de haber aportado mi granito de arena en la creación del “periódico de la sociedad civil”, en el que participaron periodistas idealistas como Audelino Macario Rodríguez, Armando Guzmán Zurita, Luis Enrique Martínez Hernández y Samuel Lauro Soto Giles, junto con quienes después se convirtieron en maestros de la lente y corresponsales nacionales e internacionales, como Simón Hernández García (QEPD) y Luis Manuel López Chablé, conocido como Rábago o Luma López.
En La Verdad del Sureste conocí de cerca al líder social más importante del siglo XXI, quien fue electo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, con quien siempre sostuve largas pláticas sobre la política y los políticos de Tabasco, además de conocer su forma de pensar. También tuve la oportunidad de platicar con su entonces esposa, la inteligente y estimada señora Rocío Beltrán Medina.
Otro momento feliz en mi ejercicio periodístico fue la oportunidad que tuve de colaborar con la Organización Editorial Mexicana (OEM), la que fuera la empresa editorial líder en América Latina —con casi 80 periódicos en el país, cerca de 40 estaciones de radio, una televisora, una fábrica de papel y pantallas LED en las capitales de los estados—.
El presidente de la OEM, Mario Vázquez Raña, me dio la oportunidad de fundar y dirigir Heraldo y Esto de Tabasco, luego de una larga entrevista centrada en la actividad periodística de su empresa y de hacerle llegar, a través del director regional, Julio César Chanona Araujo, un breviario de la historia de las casas editoriales de Tabasco.
Hago esta somera narración de 48 años de ejercicio periodístico. Pareciera que todo ha sido miel sobre hojuelas, cuando ha sido todo lo contrario, porque viví como periodista años de miedo y angustia, exponiendo a mi familia al peligro, porque durante las décadas de los ochenta, noventa y hasta el año dos mil no se podía criticar al priato ni mucho menos al gobernador en turno. Fueron años de desencuentros con el poder político.
Por mi actividad periodística recibí en esa época amenazas, cárcel, golpes de la policía, hostigamiento y persecución, además de permanecer un año fuera de Tabasco, por darle voz a los que no tienen voz; por escribir con profesionalismo; por dar a conocer a nivel nacional el inicio del Movimiento Democrático de Tabasco, la derrota del PRI en Cárdenas, las marchas y éxodos de AMLO, de petroleros y de indígenas.
Hoy siento que mi trabajo periodístico está inacabado; que debería dejar el romanticismo del periodista para pensar en mi realidad socioeconómica, pero tengo el deber, como bien apuntó Kapuscinski, de “informar de manera que ayude a la humanidad y no fomentando el odio o la arrogancia”, algo que hoy también se hace a través de las redes sociales y las plataformas digitales.
Soy un sobreviviente de la prehistoria del periodismo por haber iniciado en el denominado “sistema caliente”, entre linotipos, letras de estaño y prensa plana. Hoy cualquiera puede ejercer tareas periodísticas con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), internet, streaming, teléfonos inteligentes, cámaras 4K e inteligencia artificial.
En mi caso, aprovecharé la experiencia que me han dado 48 años de ejercicio periodístico, entre ellos los seis años en que dirigí la Comisión de Radio y Televisión de Tabasco y Televisión Tabasqueña, así como haber sido vicepresidente y tesorero de la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México, A.C. (Red México), que aglutina los medios públicos del país.
A ello se suma la experiencia que obtuve como miembro de la Red de América Latina (Red TAL), organización que agrupa a medios públicos de Latinoamérica, y la relación con canales de televisión de Estados Unidos. Con este bagaje, fortaleceré los contenidos de mi plataforma de noticias, El Independiente del Sureste —periódico que creé hace 34 años en Cárdenas y que desde el año 2000 publico en formato digital—. Con el apoyo de la agencia china Xinhua, también incursionaré en otras plataformas digitales para ofrecer información de utilidad a la sociedad mexicana, regional y local.
Entre tanto, hoy doy gracias a Dios por permitirme seguir al servicio de una noble causa, incluso para dedicar breves momentos a compartir mensajes que fomenten el amor, la empatía, la fe y el propósito de ser mejores seres humanos.
Doy gracias a Dios porque, a pesar de la falta de una buena oxigenación que me causó el COVID-19, no me dejó secuelas cerebrales.
Doy gracias a Dios porque el accidente que sufrí hace casi dos años, el 28 de septiembre de 2024, no me dejó como secuela la inmovilidad de mi mano y de mi brazo derecho, ni tampoco otro daño cerebral por el fuerte golpe que recibí en la cabeza. Por toda su misericordia conmigo, alabo y doy gracias a Dios por permitirme seguir comunicándome, mediante la escritura y el habla, con mis semejantes, siempre con la intención de hacer el bien, luchar por las buenas causas y darle voz a los que no tienen voz.
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