Manifiesto
José Chablé Ruiz

Comenzó a rodar el balón de la edición número 23 de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA, organizada de manera conjunta, por México, Estados Unidos y Canadá. En el juego inaugural celebrado en el Estadio Azteca el pasado jueves 11 de junio, la Selección Mexicana se impuso sin pena ni gloria a la de Sudáfrica, por marcador de 2-0.
Este evento deportivo mundial, que México organiza por tercera ocasión -convirtiéndose en el único país sede de tres Copas del Mundo, 1970, 1986 y ahora la de 2026- prácticamente paralizó a más de 132 millones de mexicanos. Por unas horas, minimizó las protestas de los maestros de la CNTE, las de las madres buscadoras y relegó a un segundo plano otras dieciocho marchas y bloqueos registrados en la Ciudad de México.
Hay que destacar que los gobiernos de la República y de la Ciudad de México mostraron al mundo, a través de los medios internacionales que cubren el Mundial, que no fue necesaria la represión para contener las manifestaciones sociales, que, respaldados por la oposición, han utilizado para proyectar una imagen de ingobernabilidad, de supuesto caos interno.
El despliegue histórico de una tarea de fuerza de 56 mil 320 elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina, federal, el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, la Fuerza Aérea Mexicana, de la Marina, garantizó la seguridad y la movilidad en la inauguración del Mundial en el Estadio Azteca, la realización del Fan Fest en el Zócalo y de los dieciocho festivales futboleros celebrados en las distintas alcaldías de la capital del país.
El gobierno de la Ciudad de México se anotó un éxito con el “Operativo Última Milla”, mediante el cual desplegó a 11 mil 219 elementos en el Estadio Azteca y el Zócalo, ante la asistencia de miles de aficionados a la inauguración del Mundial, al Fan Fest de la FIFA y a la celebración del triunfo de la Selección Nacional en el Ángel de la Independencia.
Todo ello ocurrió mientras, de manera paralela, integrantes de la CNTE, las Madres Buscadoras y miembros de otras dieciocho organizaciones sociales realizaban protestas, bloqueos y marchas en avenidas y calles de la capital, sin lograr impedir el desarrollo de los eventos mundialistas.
El saldo del operativo de seguridad fue de 19 personas detenidas -entre ellos cuatro colombianos que intentaron entrar con pases falsos al Estadio Azteca -, once policías lesionados, ninguno de gravedad, y se recuperaron 36 celulares robados.
Las imágenes televisivas que circularon en el mundo mostraron un amplio operativo de seguridad que no reprimió a los mexicanos que ejercieron su derecho a la protesta. Aun cuando las manifestaciones afectaron a terceros, se desarrollaron sin violencia extrema y bajo condiciones que permitieron mantener el orden público, la seguridad y la movilidad de los turistas nacionales y extranjeros.
Por su parte, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson en su cuenta de la red social X, @USAmbMex, posteó: “¡Felicidades, México! Hoy comienza la Copa Mundial de la FIFA 2026, el evento deportivo más grande de la historia. Mientras celebramos el hermoso juego que une a nuestras tres naciones 🇺🇸🇲🇽🇨🇦, también celebramos la cooperación, la amistad y el propósito compartido que ayudan a hacer de esta la Copa Mundial más segura y memorable de la historia.”
Añadió: “Fue un privilegio estar en este estadio histórico mientras alberga un partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA por tercera vez, convirtiéndose en el primer estadio en el mundo en alcanzar este hito. ¡Que comiencen los juegos!”
Así, la oposición, el magnate Raúl Salinas Pliego y sectores de la ultraderecha se quedaron sin el “material informativo” que esperaban para mostrar al mundo la imagen de un supuesto gobierno represor en la república y en la Ciudad de México.

Con su triunfo ante Sudáfrica, la Selección de México consiguió por primera vez ganar un partido inaugural en una Copa del Mundo. En sus siete debuts anteriores habían registrado 2 empates y 5 derrotas, tras 17 participaciones que ha tenido en esas justas mundialistas, y sus mejores resultados fue pasar a los cuartos de final en los mundiales de 1970 y 1986.
Las televisoras nacionales promovieron un ambiente de unidad y orgullo nacional que se reflejó en la emoción generada por el espectáculo ofrecido en el Estadio Azteca. Sin embargo, durante la transmisión, los espectadores en una cafetería escucharon voces críticas que cuestionaron la presencia de jugadores naturalizados en la Selección Mexicana. El debate se intensificó cuando Julio Quiñones anotó el primer gol del encuentro, provocando comentarios que reflejan viejos prejuicios sobre la identidad y representación nacional en el deporte.
“Fue un colombiano y no un mexicano quien nos hizo ganar”, resumió uno de los críticos. Sin embargo, esa visión pasa por alto que el futbol moderno es cada vez más diverso y que los jugadores naturalizados que representan al país lo hacen con los mismos derechos y responsabilidades que cualquier otro seleccionado nacional.
El técnico nacional Javier Aguirre convocó a tres jugadores que adquirieron la nacionalidad mexicana que son: Julián Quiñones nació en Colombia, Santiago Jiménez en Argentina, Álvaro Fidalgo en España; mientras que Obed Vargas y Brian Gutiérrez tienen doble nacionalidad, al nacer en Alaska e Illinois, respectivamente, en Estados Unidos, pero sus padres son mexicanos.
Pero Javier Aguirre no fue el primer entrenador en convocar jugadores naturalizados. El español Antonio López Herranz, director técnico de México en los mundiales de Suiza 1954 y Suecia 1958, llamó al cubano Jorge Romo y al español Carlos Blanco Castañón, respectivamente. Cuarenta y cuatro años después, Aguirre retomó esa práctica en Corea-Japón 2002 con el argentino Gabriel Caballero.
Para quienes cuestionan la presencia de naturalizados, vale recordar que 40 de las 48 selecciones participantes en esta Copa Mundial registran al menos un jugador nacionalizado o de doble nacionalidad. En total son 289 futbolistas que a una nación distinta a la de su nacimiento.
De acuerdo con información de la FIFA, únicamente las selecciones de Colombia, Austria, Arabia Saudita, Brasil, República Checa, Panamá, Sudáfrica y Suecia integraron sus plantillas exclusivamente con jugadores nacidos en el país que representan.
Lo cierto es que los mexicanos viviremos durante las próximas semanas la ilusión de que la Selección Nacional pueda volver, cuando menos, a los cuartos de final, instancia que no alcanza desde los mundiales celebrados en territorio mexicano en 1970 y 1986.
En esta edición de la Copa del Mundo también destaca la participación del tabasqueño Jesús Daniel Gallardo Vasconcelos, oriundo de Cárdenas, quien continúa consolidándose como uno de los referentes del futbol mexicano y representa con orgullo al estado en el escenario deportivo más importante del planeta.

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