MANIFIESTO
JOSE CHABLE RUIZ

Los dirigentes nacionales del PRI, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas; del PAN, Jorge Romero Herrera, y algunos poderes fácticos, celebran el triunfo priista en las elecciones de diputados locales de Coahuila como cuando la Selección Nacional de Fútbol consigue una victoria ante un rival competitivo, despertando sueños e ilusiones de que México ya es una potencia futbolística.
La oposición da por descontado que ganará la mayoría en las elecciones federales y locales del 7 junio de 2027, cuando estarán en juego 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas, 1,088 diputaciones locales y 680 presidencias municipales.
Creen que, con la pírrica victoria del PRI en las elecciones de Diputados locales, en las que el tricolor fue en alianza con el partido local Unidad Democrática de Coahuila, motivará al electorado nacional a votar mayoritariamente por la oposición en su conjunto. Sin embargo, la realidad política, social y económica del país dista mucho de la que prevalece en Coahuila.
El gran perdedor de la jornada electoral del pasado domingo fue el PAN, que perdió el registro local que conservó 87 años, desde su fundación en 1939 en la entidad. Al obtener el 2.16% de la votación, se quedó sin prerrogativas, ni financiamiento estatal y perdió además las cinco diputaciones que mantenía, con lo que termina con 45 años de actividad legislativa en el estado.
De acuerdo con las estadísticas electorales de las elecciones de gobernador, alcaldes y diputados locales de 2017, de los comicios legislativos de 2020 y de las elecciones de gobernador y diputados locales de 2023, el PAN pasó de obtener el 36.40% de la votación al 6.17% de los votos directos.
En las elecciones de 2017, el PRI ganó con Miguel Ángel Riquelme Solís la gubernatura con 482 mil 891 votos (38.90%); el PAN obtuvo con José Guillermo Anaya Llamas 452 mil 031 votos (36.40%); mientras que Morena con Santana Armando Guadiana Tijerina alcanzó 151 mil 657 votos (11.91%).
De 38 alcaldías que se disputaron, el tricolor ganó 27 alcaldías; el blanquiazul ganó 6; Unidad Democrática de Coahuila (UDC) 3; PVEM 1 y MC 1. El PRI perdió la capital del estado, Torreón, con el PAN. El Congreso del Estado ganó 7 de 16, el PAN 6 y UDC 3.
En las elecciones de diputados de 2020, el PRI barrió al PAN y a MORENA, ganó los dieciséis distritos electorales, con 436 mil 688 votos; Morena 170 mil 820, el PAN 86 mil 604.
En las elecciones de 2023 en que se eligieron gobernador, alcaldes y diputados locales, el PRI, con PAN y PRD ganaron la gubernatura con la candidatura de Manuel Jiménez Salinas que obtuvo 765 mil 979 votos; Morena con Armando Guadiana Tijerina alcanzó 287 mil 660 y PT con Ricardo Mejía Berdeja registró 178 mil 888 votos.
En la elección de diputados locales, el PRI volvió a barrer a Morena, al ganar los 16 distritos electorales en coalición con el PAN y PRD que postularon candidatos en 5 y dos distritos electorales, respectivamente. El PRI por si solo obtuvo 583 mil 879 votos mientras que Morena alcanzó 354 mil 3480 votos.
Las cinco diputaciones de mayoría que tenía el PAN, fue por que participó junto con el PRI y PRD en alianza en los comicios de 2023. En los comicios del domingo pasado decidió ir en solitario y el resultado fue desastroso. El PRI prácticamente lo desplazó del escenario político local, mientras que el Partido Verde Ecologista de México y Movimiento Ciudadano también perdieron su registro estatal.
También es cierto que Morena continúa muy lejos de derrotar al PRI en Coahuila, una entidad donde el tricolor conserva una estructura territorial sólida, una operación política eficaz y una identidad electoral construida durante décadas.
Por ello, puede ser un error de cálculo político interpretar el resultado de una elección local como el principio de una victoria opositora en todo el país. Las condiciones políticas, sociales y económicas de Coahuila no son las mismas que las del resto del país. Las elecciones de 2027 se definirán por factores mucho más complejos que el triunfo de un partido en una entidad federativa.
Tendrán que ver quienes serán los candidatos, el financiamiento, las campañas reales, de desinformación, el humor del electorado y la participación ciudadana que será la que finalmente defina cual será el rumbo político-electoral de México.
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