MANIFIESTO
JOSE CHABLE RUIZ

Lo ocurrido el pasado 19 de abril en la Sierra Tarahumara, donde murieron dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, no debe considerarse un hecho aislado ni menor; debe leerse en el contexto de las reiteradas amenazas del presidente Donald Trump de intervenir militarmente en México bajo el argumento de combatir a los cárteles, a los que ha calificado como organizaciones terroristas extranjeras.
Creada el 26 de julio de 1947 bajo la Ley de Seguridad Nacional por el presidente Harry S. Truman, la CIA nació para recopilar información global y asesorar a los presidentes de Estados Unidos. Su objetivo inicial fue frenar a la Unión Soviética -y posteriormente a Rusia y a China-, así como a gobiernos de izquierda.
Históricamente, la CIA realiza actividades encubiertas en diversas partes del mundo para proteger los intereses económicos y políticos de Estados Unidos. Desestabiliza gobiernos no afines a Washington, los deslegitima internacionalmente y financia a la oposición para generar conflictos internos que deriven en derrocamientos o derrotas electorales.
En América Latina, la CIA ha intervenido en Uruguay, Paraguay, Chile, Cuba, Guatemala, Nicaragua, Brasil, Bolivia, Perú, Honduras, Panamá, Argentina, Haití, República Dominicana y Venezuela.
Cabe recordar que, en 1989, con la participación del ejército estadounidense en la “Operación Causa Justa”, se invadió Panamá para detener, el 3 de enero de 1990, a Manuel Noriega Moreno – quien había sido agente de la propia Agencia y dictador de facto entre 1983 y 1989.

Treinta y seis años después, el 3 de enero de 2026, la CIA planeo -por órdenes del presidente Trump, quien reconoció la participación de la Agencia- la incursión de fuerzas especiales en Venezuela con la «Operación Resolución Absoluta» para detener al presidente Nicolás Maduro Moros y a su esposa Cilia Adela Flores.
El presidente George H. W. Bush justificó la invasión de Panamá al acusar a Noriega de narcotráfico y lavado de dinero, lo que le permitió asegurar el control del canal e imponer como presidente al panameño Guillermo Endara Galimany, quien asumió el cargo en una base militar estadounidense.
Los argumentos de Trump para capturar a Maduro y a su esposa fueron las acusaciones de narcotráfico e inmigración ilegal; sin embargo, su objetivo real fue apoderarse del petróleo y el oro venezolano, al autonombrarse administrador de la infraestructura petrolera y controlar los recursos minerales como compensación por la intervención.
Actualmente, la CIA participa en la estrategia de Estados Unidos contra Irán mediante operaciones encubiertas, sabotajes y el financiamiento de grupos para desestabilizar al gobierno de la República Islámica.
El interés del presidente Trump es el de que Estados Unidos controle las reservas probadas de petróleo de Irán, que asciende a 208 mil 600 millones de barriles -ocupa el tercer lugar y segundo en gas natural a nivel mundial-, así como su producción diaria que es más de tres millones de barriles.
México se ubica entre los principales productores de minerales estratégicos: ocupa el primer lugar en plata, el octavo en oro, el quinto en plomo y, en fase de exploración, el noveno en litio.
Los gobiernos de Estados Unidos permiten que los llamados gun shops o firearms dealers vendan arma que terminan en manos de los cárteles en México, sin que se conozcan acciones contundentes contra los grandes capos en su territorio.
Por todo ello, resulta indispensable que el Gobierno de la República y el Congreso de la Unión denuncien la gravedad de la participación CIA en operativos de seguridad en el país. No solo se trata de una violación a la soberanía y a la Ley de Seguridad Nacional; es la señal de una posible estrategia de desestabilización política.
La oposición y grupos afines a intereses estadounidenses buscan desvirtuar la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Quieren hacer creer que su exigencia de respetar la soberanía nacional y el llamado a la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, para esclarecer los hechos del pasado 19 de abril —donde murieron los dos agentes— tiene un trasfondo político-electoral. La realidad es otra: Trump ya se apoderó del petróleo de Venezuela, no ha logrado doblegar a Irán y, desde hace tiempo, tiene la mira puesta en la riqueza natural de México.
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