JOSE CHABLE RUIZ

La capacidad de diálogo y entendimiento que ha mantenido la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo con el presidente Donald Trump ha sido clave para que su gobierno sobrelleve —y en algunos momentos sortee— las agresivas presiones políticas y comerciales que instrumenta el controvertido mandatario en su segundo mandato.
Desde que Trump asumió nuevamente la presidencia, el 20 de enero de 2025, ha lanzado reiteradas amenazas que vulneran la soberanía nacional, bajo el pretexto de combatir a los cárteles de la droga mexicanos, a los que acusa de “narcoterroristas” que atentan contra la seguridad y la salud de los estadounidenses.
Este discurso beligerante ha alimentado el ánimo de algunos miembros de la oposición, con nostalgias intervencionistas, que ven en Trump una oportunidad para impulsar agendas y satisfacer intereses personales.
La semana pasada, Trump volvió a amagar con una invasión terrestre a México, lo que llevó a que 75 legisladores demócratas se pronunciaran en contra de la idea, al considerar que “dañaría la buena vecindad” entre ambos países. Reconocieron que la presidenta Sheinbaum ha cumplido en la cooperación bilateral en materia de seguridad.
El pasado lunes, después de un diálogo de quince minutos entre ambos mandatarios, Trump desistió de sus planes intervencionistas, a cambio de que las autoridades mexicanas “hagan más y sigan trabajando”. Una fórmula ambigua que, en los hechos, volvió a colocar la presión sobre México.
Este martes, Trump retomó el T-MEC como herramienta de presión económica al calificar de “irrelevante” su propia firma, al sostener que “no hay ninguna ventaja real” para Estados Unidos en el acuerdo comercial que suscribió en 2020 con Enrique Peña Nieto y Justin Trudeau.
No obstante, los datos contradicen su narrativa. El valor comercial del T-MEC entre 2021 y 2024 supera los cuatro billones de dólares. México, como principal socio comercial de EU, ha acumulado casi tres billones de dólares en exportaciones entre 2023 y 2025. Incluso, The Wall Street Journal reveló que el país se ha beneficiado de los aranceles trumpistas al aumentar casi 10 por ciento sus exportaciones manufactureras hacia EU entre enero y noviembre de 2025, con un valor cercano al billón de dólares.
En este contexto, la presidenta Sheinbaum demuestra que con diálogo frena los impulsos intervencionistas de Trump y, al mismo tiempo, exhibe a una oposición que no defiende los intereses nacionales.
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